“Estallidos”
“Como la miel ardiente
quebraste mis labios,
haciéndome jadear
hasta caer en tus brazos.
Una mirada tierna
con secretos oscuros,
los más brutos, tal vez burdos,
pero más que impuros, puros.
Una rosa en tu pecho
me hincaba sin cesar,
las espinas eran finas
y el placer era voraz.
Tus piernas apretaban
las mías sin parar,
y el calor se apoderaba
de nuestro humilde pedestal.
Mirándote a los ojos
vi demasiadas ansias,
ansias locas, devastadas,
penetrantes y desarmadas.
En el último suspiro
nuestras piernas se aflojaron,
cayendo al suelo desterrado
junto a eso trajes derrotados.
El sudor corría lento, resbalaba
por el centro, entre pálpitos y gemidos;
ya tu alma estaba adentro.
Y por si poco hubiese sido que tu
cuerpo con el mío estuviera ardiendo en
llamas hasta llegar al estallido.”
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