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15 de abril

15 de abril
Lamento darte el mérito de escribir este poema.
No recuerdo nada de vos.
Salvo que tu nombre parecía mal escrito.
Puedo jurar que va con C y no con S.
Y que vas a protagonizar posiblemente el poema más resentido de este poemario.

Creo que nunca conocí a alguien tan pesimista.
Recuerdo tus problemas de identidad personal y sexual.

Incluso confesaste en el grupo.
Que si tus papás no aceptaban tu bandera de 4 colores.
Te suicidarías.

Horrible la forma en la que nos llamabas en ese cuarteto inestable.
Que ortografía de mierda que tenías, Santo Dios.

Recuerdo las discusiones, constantes por el 2024.
Y los comentarios tan de mierda que le hiciste al perfume que usaba por aquel abril.
Hoy en día, vencido.

Parecía que los celos en cualquier momento. Saldrían del mismo chat.

Estuviste en contra del vínculo entre 12 de enero y 6 de marzo.
Desde la primera instancia.
Y te refugiaste en el escudo que por la seguridad del grupo.
Era mejor no formar parejas.

6 de marzo te contó cosas.
Ese tipo de cosas que vos mismo usaste para llenar un vaso de arsénico.
12 de enero se enteró de todo.
De todo por vos.

¡Qué manera de arruinar un vínculo amoroso!
A pesar de que estaba destinado a morir en un mes.

Tóxico.
Celoso.
Repulsivo.
Créeme, eras difícil de querer.

Recuerdo aquella discusión.
En la que bromeando sobre un gato.
Resulta que era tu gato.
Discutimos por tres horas.
Y me hicieron sentir una mierda con piernas.
“¿No estás cansado de provocar discusiones por todo?”
¡Qué forma de hacerme llorar!


6 de marzo, bien callada.
Desaparecía cuando la cosa se me venía encima.
12 de enero, bien perfeccionista.
Conviviendo con sus propias incoherencias.
Él pretendía ser lo que hoy por hoy no es.
17 de agosto, muriéndose en su propio cuerpo.
Y 15 de abril, siendo un gordo pelotudo sin algo de empatía.

¿Aún le chupas la concha a 12 de enero?
Dios ¡Sigo sin entender esa necesidad de formar bandos!
Pero supongo que se entendieron.

Cáncer con tumor.
Uno es el principal, el problema.
Otro solo le sigue la corriente.
¿A quién más ibas a seguir si estabas más solo que la mierda?

6 de marzo se agotó.
Yo también.

Te escribió al poco tiempo.
Discutiendo, cosa que nunca hacía.
Sino era con 12 de enero.
O conmigo.

Y esos corazones.
Esa sequedad bañada en likes.
Con 6 de marzo empezamos a contarlos.

Me enteré que te juntaste con M.
Aquella misma a quien juraste odiar.
Recuerdo sus mensajes.
Y sus audios llorando del porque la hacías sentir tan mal.

Recuerdo ese día.
Les conté a vos y 12 de enero que me habían dado el alta.
Que por fin podía terminar un plato de comida y no me cortaba con la punta filosa del compás.
¡Mi error fue haber esperado algo lindo de ustedes!

Es divertido hablar mal de vos con 25 de septiembre y 12 de mayo.
A pesar que 12 de enero se lleve el protagonismo de mis comentarios transfobicos.

No te odio.
Pero cuando te veo todas las mañanas entrando.
A ese colegio de villeros.
Deseo que se te colapse el techo encima.
Que te llamen en plena clase.
Para avisarte que tu gata murió.
Que empieces a vomitar tus propias palabras.
Secas e insoportables.
Que odies tanto tu cuerpo.
Como yo lo hice en un principio.

Mi querido, 15 de abril.
Que de “querido” sobra y ojalá te mueras.
Al final, si recordaba cosas de vos.
Feliz cumpleaños.