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3:00 a.m.

3:00 a.m.
Cayó sobre mí el peso de la madrugada, y con ello los recuerdos de lo que alguna vez fuimos.
Y tú figura se reforma en mi mente mientras cierro los ojos; y me invaden los momentos que pasamos juntos.

Aún sigo pensando en ti como en el primer día que te conocí, y la membrana de mi mente no me deja soltarte; condenado a recordarte en el ocaso.
¿Qué está siendo de ti hoy? Me pregunto si tú piensas en mí tanto como yo en ti, o si siquiera me recuerdas.

Por favor, dime: ¿tú también ves mi rostro en todos los demás?, ¿aún piensas en mí cuando otro te dice “te amo?; ¿siquiera piensas en mí cuando escuchas las canciones que un día fueron nuestras?
Me sé tu número de memoria, aún después de tanto tiempo.

El destino podría juntarnos una vez más, pero quizás solo sea mi mente fantaseando con poder volver a tu lado…

Quizás tú también esperas por mí como yo por ti, pero esperas a que vuelva a buscarte para abrirle la puerta a una nueva oportunidad; dejar que todo vuelva a florecer, y revivir ese jardín que un día descuidamos.

O quizás estás ya con alguien más; ha pasado mucho tiempo desde nuestro adiós.

Y no miento al decir que te extraño con mi alma, porque la vida se acaba, la mente desaparece y el corazón se apaga, pero el alma permanece.

Extraño escuchar tu risa, escucharte hablar, extraño esas veces que paseábamos de la mano; pero me encerré tanto en mi propia burbuja que no me di cuenta que ahora solo estaba caminando yo solo… caminando por el sendero que prometimos caminar juntos.

Me la paso en mi cuarto escuchando la música que sonaba cuando estábamos juntos; y cuando salgo, resuena tu risa en mi cabeza, viendo tu rostro en todas.

Recuerdo que una vez dijiste que encontraría a alguien más, alguien que me haría olvidarme de ti; pero nunca fue así. Me la pasé buscando a alguien igual a ti, pero ninguna era como tú, ninguna podía llenar el vacío que dejó tu partida…

“La mente no olvida lo que del corazón no sale.” Tan real fue esa frase, que hoy en día sigo buscando llenar ese vacío. El vacío que solo tú puedes llenar.

Fuiste la única que me supo ver; quien me anhelaba con grietas, con mis errores. Amaste cada parte de mí, me demostraste que el verdadero amor existe; pero también me enseñaste cuánto puede doler el verdadero amor en el momento equivocado.

Si me das otra oportunidad quizás esta vez si podamos prosperar, amarnos con madurez, amarnos mucho más que la última vez, y tener nuestro final feliz.