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​A veces, me pregunto: ​¿Qué sería ser feliz? ​Cuando ya no podés más, cuando…

​A veces, me pregunto:

​¿Qué sería ser feliz?

​Cuando ya no podés más,

cuando el peso te dobla la espalda...

querés bajar los brazos. Querés que el motor se apague.

No es cobardía, es el cansancio profundo del alma.

​Yo logré ser feliz por algunos años,

tuve esa tregua donde todo era calma.

Pero la vida es insistente,

y otra vez estoy así, de vuelta en el barro

donde la luz no llega fácil.

​A veces pienso, ¿por qué la gente es tan ciega?

Por qué no valora a quién realmente tiene al lado.

Y no hablo de una pareja, no,

hablo del ser humano que no sabe ver el oro

que sostiene su propia vida.

​Algunos nos cansamos de cargar con esa visión.

De pelear solos contra la falta de sentido.

​A veces sentimos que nadie nos escucha de verdad.

Aunque haya alguien que ponga el oído,

no sabe entender lo que realmente es estar así.

​Porque este es un dolor que solo conoce

el que lo lleva puesto.

Es la soledad del que se siente

demasiado despierto

en un mundo que prefiere estar dormido