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A veces mis pies no logran aguantar las heridas que deja el caminar. Y me…

A veces mis pies no logran aguantar
las heridas que deja el caminar.
Y me pregunto, sin poder callar:
¿dónde estará el final?, ¿por qué sangrar?

Pero a lo lejos una flor me mira,
con voz tan melifua mi pena retira:
“El dolor un día terminará,
y aquello que esperas llegará”.

Entonces en mí nació la esperanza,
como luz tenue que nunca se cansa.
Y mi mente entendió la verdad:
que también se debe el camino amar.

Porque aunque duela cada paso dado,
y el cuerpo se sienta desgastado,
toda herida llega a cerrar,
y el alma aprende a continuar.

Nada es eterno, todo pasará,
ni la tormenta siempre durará.
Y aunque la vida intente frenar,
solo tú sabes hasta dónde llegar.

Así que sigue, no mires atrás,
aunque el dolor te quiera parar.
Que en cada lucha, en cada caída,
se acerca más tu dulce salida

-Hongo