Amor no correspondido.
Te amé, te amé de la forma más genuina posible,
con esa entrega que no espera nada a cambio,
un sentimiento valiente, casi invencible,
que floreció en el silencio de nuestro desengaño.
Te amé aún sabiendo que no me amarías,
con la certeza de que el eco sería mi única respuesta;
te amé sabiendo que no me corresponderías,
aceptando de antemano esta derrota impuesta.
Sabía que tu vida y la mía jamás serían una,
que nuestros caminos corrían en direcciones opuestas,
pero te hablé desde lo más puro, sin duda alguna,
desde ese rincón del alma donde el amor se acuesta.
Te amé sin tocarte, en la distancia de un suspiro,
te amé sin tenerte, en el refugio de mi mente,
y aunque no te mire a diario, por ti aún respiro,
porque mi corazón te pertenece a ti, eternamente.