Anhelo
Acepto, grano a grano, que el reloj se ha detenido,
que no soy el paisaje que tus ojos han querido.
Ni mil cartas, ni cien rosas, ni un incendio en cada voz,
encenderán la chispa que no quiso darnos Dios.
No te juzgo, pues yo mismo soy esclavo del deseo,
yo también busco en el rostro lo que en otros no veo.
Es curioso ver puentes que otros cruzan sin andar,
mientras yo invento el camino solo para naufragar.
Me tocó mirar de cerca un muro que toca el cielo,
y escalé con manos rotas, impulsado por el celo,
por el ego, por la gana, por el hambre de tu cima,
sin ver que en esa altura el aire ya no me anima.
Hoy te digo lo que siento, pero no para que me ames,
sino para que mi mente deje ya de dar reclamos.
Tú ganas tu silencio, yo me quedo con mi paz,
pues vivir en la sospecha es un peso muy voraz.
No sé si en tu destino mi alegría era la meta,
ni si el fin de este camino era mi última receta;
solo sé que no hubo sombras, que mi entrega fue verdad,
y que el destino en sus dados no tuvo piedad.
Sigo queriendo tu risa, sigo queriendo tu lado,
pero hoy suelto la cuerda del muro que he escalado.
No es un adiós de guerra, es un cambio de energía:
me elijo a mí primero, para ver si amanece el día
Yo si quería que fueses tu
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