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anuncios de mañana

anuncios de mañana
Esos tiempos en los que eras un niño, y te despertabas antes que todos.

Sin nada que hacer, prendías la tele, y solo pasaban anuncios.

Ese sentimiento; de soledad. Pero no porque no hubiera nadie en casa, sino por el silencio en la madrugada.

Estar despierto mientras todos aún siguen durmiendo.

No había nada raro, nada fuera de lugar. Todo era normal.

Los anuncios pasaban, sonaban; era lo único que había.

Pero sentías que no debías de estar ahí.