Atardecer de inspiración
Respiro el aire fresco de la tarde,
y el cielo en arrebol intenso se arde.
Dibujo con mi mano su reflejo,
y observo en el espejo
del mundo, aquel vaivén de los que pasan.
Las aves ya se abrazan
en cantos de tranquila melodía.
La luz del fin del día
las puntas de los árboles cobriza,
y el sol, con su caricia,
besando con sus rayos el paisaje.
Bajo su fiel ropaje
de nubes, en el monte se adormece.
La palmera se mece
al baile que le dicta el manso viento,
calmando el pensamiento
que suelta al corazón su rienda pura.
En esta paz segura
la belleza admiro, y así escribo
de todo cuanto vivo
sin que el tiempo me importe o su camino.
Se lleva el viento fino
la risa de los niños y su aliento,
amores en su tierno nacimiento
y el viejo amor añejo en su victoria;
dejando en mi memoria
el ocaso que muere y me embelesa,
pues su muerte es promesa.
Tipo: Silva