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"Bajo el mismo firmamento" Te amaba... Te amaba... Te amaba tanto que me…

"Bajo el mismo firmamento"

Te amaba...

Te amaba...
Te amaba tanto que me dolía.
Te amaba tanto que me amarraba.
Te amaba tanto que me costaba respirar.

El acto más grande de valentía que hice
fue amarte,
cuando aborrecía la idea del amor.

Lo leía y me encantaba.
Lo veía y lo detestaba.

Pero, al verte,
nunca sentí algo igual.

Tu sonrisa me atraía
como una abeja a la flor,
en busca de polinización.

Odio la idea del amor.

Mi madre sacrificó.
Mi padre se ausentó.

Mis hermanos competían.

Y yo...
yo siempre era la última de la lista.

Nunca conocí el amor de una familia completa.
Nunca supe lo que era tener
a una madre y a un padre
viviendo en armonía.

Había dejado de creer en la vida.

Y cuando te vi...
vi el amor,
vi la vida,
vi la felicidad
que despertabas en mí.

Todo era un desastre.

Desconcertada fingía.
Tal vez así obtendría valía.

Una medalla deseaba,
mas nunca resultaba apta.

Amor rogaba,
y un títere pedían.

Te vi...

Una noche.

Silenciosa.

Maravillada.

Con una sonrisa que iluminaba.

Una sonrisa que no mentía.

Que peleaba.

Con descaro me atrevo a recordar
tu risa perfecta.

Esa...
que pedía.

No deseaba gran cosa.

Algunos suplicaban tu mirada.

Y yo...

Yo solo quería verte.

Escucharte era mi alegría.

Me acercaba
como un caracol,
esperando permanecer
en tu frágil corazón.

Desenvolverme requería
para descifrar

cada sonrisa,

cada mirada,

y, sobre todo...

tu valentía.

La forma en que le hacías frente a la vida
como yo no podía.

No lo sabías tú.

Ni tus hermanas.

Ni mis hermanos.

Ni siquiera yo.

Avanzaba con cautela,
sin un plan en alta mar.

Dejando que las corrientes del viento
me guiaran,

aunque la marea
terminara por arrastrarme.

Siempre te vi,

mas nunca con hambre de poseerte.

Como quien admira una estrella
desde la lejanía,

deseando volver a verla

y, en paz,

pedir un deseo

que no agitara

su noble corazón,

ese que mantenías
tras las rejillas

y que muy pocos alcanzaban
a mirar entre sus grietas.

Te amaba,
pero no para mí.

Te amaba
para verte sonreír.

Te amaba
sin quererme a mí.

Te amaba
sabiendo lo que sentías por mí,

y eso
no me lo podía permitir.

Te amaba
para que me odiaras sin odiar.

Te amaba
para que olvidaras quién era en realidad.

Un cuerpo desgastado.

Un alma cansada.

La mirada perdida.

La sonrisa decaída.

Y un corazón...

entregado con el más sincero amor.