Estoy otra vez en ese bar,
donde los pensamientos fluyen como un río en primavera,
a veces es un paseo en la pradera,
y otras cruzar una angosta vereda.
Soy consciente que como en cualquier otro bar,
el antaño hace daño y el exceso marchita
pero en este bar más sentiré la bebida cuanto más se repita,
en este bar, los ruidosos no cantan y los mudos recitan.
La primera vez que entres te darás cuenta
que el alcohol sabe a agua y el agua a aire
la primera vez que entres, hablarás normal
Luego, aunque lo intentes, solo gritarás en braille
Si entras en este bar, ten sumo cuidado
pues las almas desnudas son frágiles aunque se vistan de hierro
y esta lleva descubierta mucho tiempo
tras atropellar a alguien en esa carretera solitaria.