Barullo rosa
Mentiroso el día
que dice haber amanecido
cuando el barullo rosa,
multitud de perlas,
estancan la mañana.
Yo, volcado
como el pesado animal racional
que soy.
Sonidos de millones de troncos eléctricos
me convidan a soñar…
A soñar con volver a la calle
que una vez me despidió.
Miento:
nunca nos despedimos;
ni el vecino,
ni la niña que me gustaba,
ni la mata de mango
que ya no me sintió
arrancándole sus zarcillos.
Y la laguna
(no te olvido ni a ti ni a tu sol)
me traiciona con otros cuerpos.
Va soplando el viento que me despierta;
la mañana avanza sin engaño.
Me yergo, aunque con una nostalgia vertical
que me deja el sabor de volver
a soñar con mi calle y probar aquel mango
junto a la laguna.