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Calladitas

Calladitas
La ciudad está llena
de luces que no son estrellas.

A veces me pregunto
quién inventó esta forma de vivir.

Crecimos aprendiendo
a doblar el cuerpo.
A cruzar las piernas.
Y a hablar despacito.

Yo también lo intenté.

Me quedé quieta,
más veces de las que quisiera admitir.
Pero el cuerpo sabe,
cuando se está marchitando

Hay días que me rompo.
Con una rabia chiquita
que empieza en el pecho
y te empuja a salir igual.

Entonces una noche
abrí la puerta.
Nadie mirando.
La vereda tibia y
los perros ladrando lejos.

Y pensé en esa frase
de Silvana Estrada:
y aún así
salí solita
a ver las estrellas
a amar la vida.

Como si fuera una forma mínima
pero obstinada
de no dejarse manipular. 
Porque allá arriba
todavia nadie pudo
ponerle precio al cielo.