CASI ALGO
Éramos dos desconocidos
jugando a ser destino,
dos corazones confundidos
creyendo ir por el mismo camino.
Tú me dabas momentos,
yo te daba intención,
tú vivías el presente…
yo ya soñaba con un “nosotros” en construcción.
Me abrazabas fuerte,
pero nunca lo suficiente,
porque aunque estabas conmigo…
nunca estuviste realmente.
Y un día te fuiste normal,
como si nada se hubiera roto,
pero en mí quedó el silencio
de todo lo que nunca fue de los dos.
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