Cenizas de un adiós
Te fuiste dejando silencio en mi habitación,
un eco perdido dentro del corazón.
Intento olvidarte, borrar lo que fuimos,
pero en mis noches aún te persigo.
Aprendí a fumar para engañar la tristeza,
aunque el humo no apaga esta vieja promesa.
Camino sin rumbo, con frío en las manos,
recordando los sueños que quedaron lejanos.
Y en cada bocando te veo,
como un recuerdo que no suelto ni deseo.
Tu risa aparece entre la niebla del ayer,
como una herida que no quiere desaparecer.
Quizás algún día se vaya el dolor,
y mi alma encuentre de nuevo el color.
Pero hoy escribo este triste intento,
porque perderte aún pesa en mi pensamiento.
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