Contra reloj
Mis pies, enterrados en el
cemento de mi mente.
Llego tarde.
Mi nombre en la silla
es una astilla.
Soy un colibrí sin pico
y, en esta competencia,
moriré de hambre:
hambre de lo que hubiéramos sido.Contra reloj
Mis pies, enterrados en el
cemento de mi mente.
Llego tarde.
Mi nombre en la silla
es una astilla.
Soy un colibrí sin pico
y, en esta competencia,
moriré de hambre:
hambre de lo que hubiéramos sido.