te odié porque en vos se refleja mi dolor,
(im)precisamente le negue a mi corazón,
el anhelo de tenerte,
carcomerme,
en el relajo de lo incómodo,
el tren no pasa una vez,
ni dos, ni tres,
quise salir a buscarlo, pude encontrarlo,
dulce sorpresa fue ver vacio al allegado,
supe reconocer,
el aroma de tu impresencia,
casi como omnipresente, te senti en aquello,
a lo que jamas demostraste llegar,
absoluto descontento, propio mal aliento,
estaba almorzando y cenando mi cuento,
del que ya se el final q puse aunque esté en desacuerdo
segui tus (im)borrables pasos,
recorri todo nuestro pasado,
con tacos altos y afilados,
para asi no alterar el punzante rastro que en mi has dejado