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Creyentes del amor

Creyentes del amor
A las personas les encantan las historias de amor,
esas que brillan más que la realidad
y que nos envuelven en burbujas hechas
de promesas suaves y besos imaginados.

Nos refugiamos en lo dulce,
en lo que creemos eterno,
en la ilusión que inventamos

para no enfrentar el silencio del mundo.

Pero nadie habla del después…
del temblor del alma cuando el amor se quiebra,
del vacío que deja una palabra rota,
del frío que llega sin anunciarse.

Nadie nos dice que amar también destruye,
que incluso las rosas más rojas
inclinan la cabeza cuando el invierno toca,
que hasta lo más bello sangra
cuando el tiempo pasa por encima.

Y aun así,
seguimos buscando amor,
como si no conociéramos el precio,
como si el corazón no recordara
que todo lo que nace también puede marchitarse.

Porque somos así:
eternos creyentes del amor,
incluso cuando ya sabemos
que las rosas no sobreviven al invierno.
Creyentes del amor