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"Dama de siluetas"

"Dama de siluetas"
‎"Dama de siluetas"

‎Como gran compañera de la ausencia,
‎una musa:
‎inspiración hacia la perdición,
‎resultado de una obra silenciosa
‎que no tiene lugar.

‎Trofeo para las luciérnagas
‎traspasando paredes,
‎buscando perderse,
‎derramando su furia
‎convertida en plegarias de presencia.

‎No le muestres tus temores,
‎seca los dolores:
‎el llanto la atraerá.

‎A la dama callada,
‎en forma de estatua atrayente,
‎tan sigilosa,
‎entra a lo que no cuentas.

‎Una indiferencia cortante al verte,
‎pues en su rostro de siluetas oscuras
‎un vacío sin pupilas
‎ni reflejo alguno
‎logra atravesarte.

‎No te estremeces:
‎arde sin quemarte.
‎Solo duermes,
‎vagando inconsciente,
‎tus piernas dirigidas
‎a las vías de bienvenida
‎a la despedida.

‎Con los reflejos
‎de las luciérnagas perdidas
‎que terminaron su valor
‎al entregarse
‎a la única mirada
‎que no podía apartarlas.

‎Lograron encaminarla
‎a que fueran ellas
‎el reflejo
‎de lo que nunca iba a conocer.

‎Tan desesperadas,
‎desconociendo lo que eran,
‎cayeron en la palma
‎y fueron cegadas
‎por las garras del mismo filo
‎que les mostraba
‎las caricias
‎de pesar.