Dejarte Ir, Guardar lo Nuestro
No busco que vuelvas, ni que el viento cambie de rumbo,
solo quiero abrir la mano que tanto te aferró.
Sé que en tu camino ya no hay mi sombra,
que mi lugar en tu vida se apagó como un farol.
Gracias por cada risa que pintó mis días,
por los silencios donde el alma habló,
por las miradas que me hicieron creer
que en tu mundo yo podría quedarme a vivir.
Cada vuelta a casa después de verte
era encontrar el refugio que mi corazón buscó,
pensé que éramos el final de mis historias,
un milagro que el destino había tejido.
Pero llegué cuando tu mente estaba en duda,
y yo con las manos llenas de sueños y de fe.
Nuestro tiempo no fue largo como el río,
pero fue todo lo que mi vida necesitó ver.
Fuiste aquella estrella que iluminó mi cielo,
que sin querer me cambió hasta el fondo del ser;
me enseñaste a sentir cuando ya no sabía cómo,
a imaginar un mañana donde no estuviera solo.
Ahora tengo que aprender a caminar sin tu luz,
a encender mi propia llama en la oscuridad.
Aunque duela como nunca, sé que es justo
dejarte ir hacia lo que buscas, con calma y con paz.
Que el tiempo te cuide, que encuentres tu camino,
aunque mi corazón siga guardando tu eco en su interior.
Porque lo que fuimos nunca se pierde,
solo se transforma en un recuerdo que sabe a amor.
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