Desconocido
Yo estaba con alguien
que existía en mis noches,
en palabras que cruzaban la oscuridad
como si supieran el camino de memoria.
Lo quería más de lo que se supone
que se puede querer así.
No había manos,
pero había refugio.
No había presencia,
pero había verdad.
Éramos una conexión sin cuerpo
y aun así dolía de real.
Un día todo se fue a la mierda.
Sin gritos, sin portazos.
Solo un silencio que se abrió
como una grieta lenta
y lo tragó todo.
Pensé que no volvería.
Pensé que lo nuestro
se había quedado flotando
en algún lugar donde no se regresa.
Y ahora hablamos otra vez.
Las palabras siguen llegando,
cruzan pantallas, horarios, distancias.
Pero ya no me atraviesan igual.
Antes me leía el alma
entre líneas.
Ahora leo y no me encuentro.
La conexión que teníamos
se quedó en otra versión de nosotros.
Es extraño.
Conozco su forma de escribir,
su manera de decir mi nombre,
pero siento que hablo
con un desconocido educado
que sabe demasiado de mí.
Y duele,
porque no se perdió la persona,
se perdió lo invisible.
Eso que no se toca
pero cuando falta
se nota más que todo.
Hablamos.
Pero ya no somos uno.
Solo dos personas
intentando recordar
por qué antes
todo encajaba.
𝒞