Descripción: Él escribió "Eterno Sol", Yo escribí "La Respuesta". Después de esto, ambos sanamos.
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ETERNO SOL
No encontrarás nada por aquí,
lo que había se derramó demasiadas veces.
Desangrado tras sangrante,
día a día la sangría de olvidarte.
La apatía se hizo cargo de mis ensoñaciones,
derramadas como gotas de rocío en hojas secas.
Soy otoño sin final. Perenne melancolía.
Mis ojos ya dejaron de ver. Ahora solo miran.
Miran al vacío. Al vacío gris y al suelo embarrado.
Al pasado irremediable,
y al futuro perdido.
Solían ver a través de tus pupilas,
Capaces de reflejarme el sol de tu verano en un pestañeo.
Ahora no ven ni camino ni destino,
vacíos mis sentidos al faltarles tu tacto.
Hubiera preferido volver a clavarme las
espinas antes que dejarte marchitar.
Me habría ensartado una a una todas las aristas
de nuestros sueños rotos.
Esquirlas de nuestra vidriera.
Tan dentro que siento el infierno de tu ausencia
creciendo enredado a mi corazón.
Me pasó que nuestro fuego quemó tan fuerte,
que ni brasas ni cenizas quedan.
Fósforo y lija.
El frío que después vino curtió mi piel,
dejando cicatrices que nada me dicen.
Sin más enseñanza que la pena misma.
Mi sed se apagó, mis luces fundieron.
Me quedé a oscuras en medio de un jardín
de dientes de león, las flores que mi Náyade
plantaba al bailar.
Mi Náyade que de tanto llorar se transformó
en Nereida, dejándome a solas en mi otoño
sabor a sal.
Sueño con que el mar encuentres y allí,
de nuevo bailes.
Aunque ahora sea entre nubes de coral,
lo más lejos de todo mal.
LA RESPUESTA
No buscaré nada por allá.
Mi alma, hecha jirones está.
Tapo la herida y la sangre cae,
día a día, tras el esfuerzo de olvidar.
Mis manos dejarán de tocar,
lo que un día me hizo respirar.
Portador de sueños en invierno que,
en el suelo, rotos, habrán de secar.
En tus ojos pude perderme.
El verde de las hojas que guardaré en mi corazón.
Nómada de un triste futuro.
un amor que en mis sueños será puro.
Camina descalza, esta incierta melancolía.
Atada de manos, el cielo no alcanzo.
Sin abrazos nocturnos.
Sin un lenguaje único.
Hubiera preferido tus manos en las mías,
que el infierno que produjo esa vida.
Tu ausencia aviva mi llanto.
Ya lo debiera estar aceptando.
Las cenizas las eché a volar.
Llevándose todo de mi al pasar.
Siempre prendió fuerte.
Paradójicamente, así era nuestra suerte.
Acaricio mis cicatrices aún rosadas
tampoco me saben hablar.
Yo les pido que me muestren,
el camino para avanzar.
Faltó brillar en la oscuridad, faltó crecer en la adversidad.
Al sol, un vasto jardín de rosas blancas,
de pétalos marchitos, de tallos anclados.
Cayó la última lágrima que secó nuestra última flor.
Yo me enamoré como Calipso.
Siempre quise ser tu sino.
Naufragué en tempestades heladas,
la noche que con un abrazo te vi partir.
Sin encontrar el canto afinado,
envuelta en seda, Nereida, herida,
murió aquel día, muy lejos de tu orilla.
Olas del mar en calma, si pudiera, te brindaría,
para que me vieras bailar.
Tuyas, las nubes de coral.
Hoy, tan ajeno a mi pesar.
M
Descripción: Él escribió "Eterno Sol", Yo escribí "La Respuesta". Después de…