Después de despertar
Hoy desperté
como si algo en mí
hubiera regresado de muy lejos.
No era tristeza,
aunque dolía un poco.
No era miedo,
aunque aún temblaba en mis manos.
Era otra cosa.
Como si la noche
me hubiera mostrado
lo frágil que es el tiempo,
y lo fácil que es
callar lo importante.
Me levanté despacio,
pero no como todos los días.
Había una decisión nueva
respirando en mi pecho.
Ya no quiero llegar tarde
a las personas que amo.
Ni guardar palabras
como si fueran eternas.
Porque no lo son.
Hoy entendí
que el silencio también pierde,
que el “luego” a veces
nunca llega,
y que el amor
no debería esperar a doler.
No sé si aquel sueño
fue un aviso
o solo un reflejo
de lo que temo perder.
Pero sí sé algo:
No voy a seguir viviendo
como si todo tuviera tiempo.
Hoy,
aunque el mundo siga igual,
yo ya no soy la misma.
Porque ahora sé
que despertar
también puede ser
una forma de llegar a tiempo.
N