"Después del cielo falso"
Desperté…
pero algo no volvió conmigo.
No era el miedo,
ese se quedó atrapado
entre las nubes del sueño.
Era otra cosa…
más silenciosa,
más difícil de nombrar.
Porque ahora sé
que el cielo también puede mentir.
Que no todo lo que se eleva
es divino,
ni todo lo que impone respeto
merece ser creído.
Vi un rostro fingiendo ser Dios…
y eso fue lo que más dolió.
No el fin del mundo,
no la lluvia que nunca cayó,
no el llanto de mi madre—
sino darme cuenta
de lo fácil que es temer
cuando no entendemos lo que vemos.
Hoy miro al cielo otra vez.
Y sigue ahí,
tan inmenso, tan callado,
pero ya no lo observo igual.
Ahora lo cuestiono.
Ahora lo dudo.
Porque entendí
que el verdadero final
no empieza en las nubes,
empieza en nosotros,
cuando dejamos que el miedo
decida lo que es verdad.
Y sin embargo…
también entendí algo más:
que en medio del posible fin,
lo único real
fue agradecer.
Agradecer la vida,
las manos que me criaron,
los nombres que me acompañan.
Quizás de eso se trata todo.
No de cuándo termina el mundo,
sino de si aprendimos a vivirlo
antes de imaginar su final.
Y si algún día el cielo vuelve a hablar,
espero no arrodillarme por miedo…
sino mirar de frente
y reconocer
qué es real
y qué solo intenta parecer eterno.
N