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Después del silencio

Después del silencio
Necesito desbordarme en palabras,
vaciar este peso que arde en silencio.
Sé que puedo vencer a mis miedos,
aunque me habiten, aunque me quiebren por dentro.
Y si mis defectos son sombras profundas,
si a veces me pierdo en lo incierto,
me recuerdo en medio del caos
que nadie en este mundo es perfecto.
Mi alma resguarda un secreto,
latiendo suave contra el tiempo,
pero ignoro cuánto más pueda
sostenerlo en este pecho.
Mi cuerpo susurra en urgencia
que necesita alivio, consuelo,
un remedio invisible y eterno
que calme la voz de mis pensamientos.
Porque mi mente repite y repite,
como eco que no tiene descanso,
y ahora que dejo de fingirme,
me enfrento desnuda a mi llanto.
Y después de todo este abismo,
de cada herida y cada intento,
solo le pido al destino en voz baja:
que mi espíritu siga viviendo.