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Diferente Recordar la inocencia de la conciencia. Seguir el instinto, el más…

Diferente

Recordar la inocencia de la conciencia.
Seguir el instinto, el más bello y puro...
antes del repudio.


STAGE 1
Cuando el contador apenas despierta, con el lienzo aún en blanco, los impulsos avanzan sin pedir permiso.
Un dulce ruido que no se cuestiona genera la primera chispa que enciende la chimenea.
Colores tomados del instinto y pequeñas formas sin propósito.
Una obra que ni los expertos pueden juzgar.


STAGE 2
Y sin previo aviso, el caparazón se rompe.
El mundo exterior estalla en tonos y matices que no sabías nombrar.
Para él, el blanco es negro; para ella, el azul es rojo.
En su horizonte, miradas que transmiten luz cálida; desde la penumbra de tu esquina, la umbra se afila y atraviesa tu silueta.
El único dibujo sin colgar en la pared fue la oveja negra de ojos rojos.


STAGE 3
El contador no se detiene; a veces parece acelerarse.
Cada segundo cae con la exactitud de un metrónomo que todos siguen sin dudar, excepto tú.
El mundo empieza a ordenarse en figuras geométricamente perfectas, tan precisas que sospechas que alguien ya trazó los planos antes de que llegaras.
Bajo la arquitectura rígida de un laberinto, cada paso sigue una coreografía invisible, mientras tú desafinas en la única nota de la canción que nadie canta.


STAGE 4
El avance de las manecillas perfora cada vez más el silencio; un silencio que devuelve preguntas, la grieta que todos intentan tapar.
Las luces rojas que aprendiste a obedecer te empujan al único sendero gris, desgastado y sobrepoblado.
Habitáculos rectos donde el juicio antecede, llenos de papeles que nadie recuerda haber firmado.
Las murallas invisibles que ellos llaman hogar, contornos diseñados para delimitar hasta dónde puedes existir, se encogen, aplastando los bordes de tu forma.
Con un mazo cargado de furia lúcida, verdad propia y, por sobre todo, una esperanza que nadie autorizó, se forman grietas que rompen la monotonía, conformidad y opresión.


Al negarte a ser un ladrillo más, el muro finalmente cae en pedazos.
Puedes irte.
Permaneces.
...pero, ¿por qué?


STAGE 5
Las ovejas se volvieron lobos; avanzas esperando el ataque, pero el terreno se abre.
La chimenea arde más que nunca, los colores vuelven, y las alas existen pero pesan.
Caes en un campo liminal: demasiado amplio para huir, inhóspito para quedarse.
El precio exacto de no pertenecer.
El contador ya no te apresura.
Estás solo.


Raúl Ruiz G. 23 / 12 / 25