Domingo
Despertar.
Darse cuenta de que anoche el techo no cayó sobre ti.
Y aun así levantarse.
Once de la mañana y el cuerpo aún pesa.
Hoy el cielo es gris, hoy el viento es frío.
Hoy nada tiene olor.
Todo pierde sabor.
Melancolía.
La dosis de introspección dolorosa
que no puede faltar.
Mañana viene pronto.
Mañana no te espera.
Mañana otra vez.
Incoherente el pesimista: se queja del mundo y aun así imagina domingos soleados.
No se debería anestesiar el sentir.
A veces, sin embargo, es la única forma de seguir.
¿Quiénes somos para juzgar?
Guillotina de cada siete días.
No dejes que te corte.
La noche afila el silencio y los gatos se vuelven sombra.
O quizá solo sea un día más de la semana.
Raúl Ruiz G. 05 / 04 / 26
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