Donde nadie mira .
La depresión no hace ruido,
solo apaga la luz del corazón;
te enseña a sonreír por fuera,
mientras por dentro
todo pierde color.
La ansiedad nunca duerme.
Siempre encuentra una nueva razón
para sembrar miedo
donde antes solo había calma.
Y cuando llega el pánico,
el pecho olvida respirar,
las manos tiemblan,
el mundo gira demasiado rápido
y el alma siente
que no va a soportar un segundo más.
Pero cuando todo termina,
solo queda el mismo silencio...
ese que nadie escucha,
ese que nadie pregunta.
Camino entre muchas personas,
pero la soledad
siempre encuentra la forma
de caminar conmigo.
Hablo...
y mi voz se pierde.
Lloro...
y mis lágrimas
aprendieron a caer
sin hacer ruido.
Sonrío...
porque descubrí
que una sonrisa convence más
que un corazón roto.
Con el tiempo entendí
que siempre había abrazos
esperando a alguien más,
mientras mis heridas
aprendían a cerrarse solas.
Siempre había tiempo
para escuchar otros corazones,
pero el mío
aprendió a latir
en silencio.
No culpo a nadie.
Solo me pregunto
cómo se sentirá
ser la primera persona
en la que alguien piensa
cuando todo duele.
Cómo se sentirá
recibir un abrazo
antes de tener que pedirlo.
Cómo se sentirá
que alguien note tu tristeza
antes de que tengas que esconderla.
No quiero ocupar
el lugar de nadie.
Nunca lo quise.
Solo quisiera saber
cómo se siente
ser elegida también.
Hay días
en los que me miro al espejo
y apenas reconozco
a la persona que me devuelve la mirada.
Parece cansada.
Parece rota.
Parece llevar
demasiadas tormentas
guardadas en los ojos.
Y quizá sea verdad.
Porque nadie imagina
el peso de fingir
que todo está bien
cuando por dentro
todo se está cayendo.
A veces pienso
que las personas
solo ven la versión de mí
que aprendió a sobrevivir.
Nunca ven
a la niña
que sigue esperando
que alguien la abrace
sin tener que explicar
por qué le duele el alma.
No escribo estas palabras
para despertar compasión.
Las escribo
porque mi corazón
ya no encontró otro lugar
donde guardar
todo lo que calla.
Y si algún día
alguien llega hasta estos versos,
ojalá pueda escuchar
lo que mi voz
nunca logró decir:
Que hay dolores
que no hacen ruido.
Que hay lágrimas
que nadie ve.
Y que, a veces,
la herida más profunda
no es la que deja una cicatriz...
Sino la de pasar una vida entera
preguntándose
si alguna vez
también fue digna de ser amada.
EJVB✨️💤