D

Dulce amargo de verano.

Dulce amargo de verano.

Mi cuerpo yace sobre la cama de tu indiferencia, anhelando tu amor con fervor.

El doctor dió su diagnóstico, está muriendo por amor, un amor no correspondido y la lucha constante contra su propio corazón.

El frío de la noche es más cálido que tú sonrisa vacía, y el suave sonido del viento es más amable que tus palabras.

Me buscas con la urgencia de quien desea cerezas de verano; soy el capricho rojo y dulce que solo se antoja mientras el cielo está despejado.

Soy para ti como un sorbete de limón en pleno agosto; el alivio exacto para tu sed, pero condenado a derretirme entre tus dedos antes de que baje el sol.

Solo me miras anhelando algo fugaz, solo quieres disfrutar el momento y nada más, soy el dulce capricho que se acabará cuando el calor derrita mi azúcar, cuando no quede amor para dar.

No soy el plato principal que te sustenta, sino el azúcar que eliges cuando el verano te pone caprichoso y el calendario no importa.