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Eco suave ‎La noche se quedó en mi ventana, ‎como un suspiro que no sabe…

Eco suave

‎La noche se quedó en mi ventana,

‎como un suspiro que no sabe volver,

‎y en la ciudad que nunca descansa

‎yo aprendí a no correr.

‎Las luces hablan bajito en la calle,

‎dibujan recuerdos sin quererlo hacer,

‎y cada canción que suena a lo lejos

‎me enseña lo que fui y lo que no fue.

‎Escribo palabras que nadie responde,

‎“madrugada”, “silencio”, “volver”,

‎y en cada letra se esconde

‎todo lo que no supe decir ayer.

‎No es tristeza… es un eco suave,

‎de algo que vive sin querer doler,

‎como si el alma, en su forma más tarde,

‎aprendiera por fin a entender.

‎Y aunque la nostalgia me nombre despacio

‎no me rompe como antes lo hizo,

‎solo me abraza en su extraño espacio

‎y me deja seguir el camino.

‎Porque hay noches que no piden salida,

‎solo quedarse… sentir y ver,

‎que incluso lo que duele en la vida

‎también nos enseña a crecer.