ECOS DEL PASADO
Empuja la puerta.
¿Escuchas eso?
No es el viento.
Es algo tuyo que se quedó aquí.
El polvo se levanta cuando caminas.
No es tierra.
Son versiones antiguas de ti respirando bajo tus pasos.
No toques las paredes.
Guardan lo que prometiste
cuando todavía no sabías perder.
Si el silencio pesa,
es porque alguien —quizá tú—
sigue llamando desde adentro.