El abrazo del agua a la tierra
La tierra, agrietada por el sol insistente,
aguarda el susurro de un cielo grisáceo,
una danza lenta, un pacto distante,
que rompe el silencio con ritmo audaz y despacio.
Cuando el primer beso del agua la toca,
despierta un aliento de vida escondida,
el polvo se rinde, la esencia provoca,
que el campo despierte en paz bendecida.
Se abrazan el lodo, la paz y el rocío,
en un breve instante de entrega absoluta,
la lluvia se pierde, se vuelve un río,
que calma la sed de la tierra astuta.
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