I

El amor

El amor
El amor no pide permiso,
llega como viento tibio en la tarde,
enciende silencios,
vuelve ligera la sombra.

Tus ojos —dos faros—
me enseñan que el mundo cabe
en un instante quieto,
en el roce de tus manos.

Si alguna vez la duda tiembla,
el amor responde sin palabras:
es raíz que no se ve,
pero sostiene toda la vida.