Entre alucinaciones y la bruma de mi ser,
ya no sabía si yo era yo… o un vago recuerdo.
Oh, amado mío, respóndeme
aunque sea con un suspiro fugaz,haz que despierte de ese sueño en el que solo éramos dos,donde tu aliento era mi cruz y mi voz.
Ven conmigo a aquel banco
en el que te vi por primera vez,
donde sentí amarte locamente
sin tener que contemplar tu desnudez.