El corazón nunca se rinde
Enero me encontró en la casa de siempre,
donde crecieron mis sueños, donde el tiempo no miente;
yo miraba al cielo con ganas de amar,
con el corazón abierto, dispuesto a empezar.
Llegó el trabajo, llegó el sol ardiente,
pero entre tanto esfuerzo seguía yo presente;
porque aunque cansada, seguía latiendo,
como quien espera… algo bello viniendo.
Entre voces, rutinas y días iguales,
mi alma buscaba abrazos reales;
quería un refugio, quería calor,
quería sentirme querida, sentirme amor.
Pero marzo y abril trajeron distancia,
la falta de mamá dolía como infancia;
hablaba con el silencio, lloraba al dolor,
y aun así seguía creyendo en el amor.
Fui fuerte, fui frágil, también me equivoqué,
levanté la voz cuando no lo pensé;
y aunque la culpa doliera profundo,
aprendí que errar también es ser del mundo.
Y el destino, cruel, intentó quebrarme,
con sombras que buscan herir y dañarme;
pero mi alma no se rindió ni un segundo,
porque quien tiene corazón… jamás cae del mundo.
Los meses pasaban, el sol insistía,
pero entre cansancio nacía poesía;
porque a veces, sin verlo, el corazón sana,
cuando encuentra motivos, aunque sean mañana.
Hubo noches de risa, familia y calor,
hubo días pesados… pero también amor;
amor propio creciendo, amor que renace,
como flor valiente después del desastre.
Augurios de lluvia, trabajo constante,
pero ya sonreía de forma diferente;
vendí sueños, logré metas… y entendí al final,
que el amor también vive en lo profesional.
Y cuando la enfermedad me obligó a parar,
supe que incluso el dolor puede enseñar;
porque el cuerpo cayó… pero el alma no,
y el corazón siguió diciendo: “Aquí estoy yo”.
Regresé más sensible, con mirada nueva,
sabiendo que amar también es prueba;
porque amar no es solo tratar de encontrar,
también es cuidarte… y volver a empezar.
Y llegó diciembre con lluvia y canción,
con risas tardías y celebración;
trabajo, cansancio… pero brillo interior,
porque aprendí que existo… y merezco amor.
Hoy miro mi año, herido y valiente,
y abrazo la vida, abrazo a la gente;
porque aunque dolió y aunque todo ardió,
mi corazón romántico… jamás se rindió.
Y si algún día el amor verdadero llega,
sabré recibirlo sin duda ni guerra;
porque este año me enseñó con dolor y ternura,
que aún golpeada… mi alma sigue pura.. ❤️✨
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