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El hilo entre los dedos

El hilo entre los dedos
Un hilo carmesí, sutil presagio,
nació al aliento del frío enero,
uniendo dos destinos sin naufragio.

Invisible al ojo, cual fortuna,
se extiende por los años sin quebrarse,
velando su promesa bajo la luna.

Recorre laberintos sin cansarse,
espera el corazón que ha de encontrar,
sin tiempo ni distancia para hallarse.

Puede que se estire, puede que al vagar,
se enrede en mil senderos de la vida,
más nunca su sentido ha de errar.

Es brújula secreta, senda herida,
que guía los pasos del faro hasta el puerto,
la cicatriz de un alma compartida.

Un lazo que se siente, no es desierto,
resplandece en la noche más profunda,
en cada sueño que se abre sin ser visto.

La esencia de una unión que nos inunda,
espejo de la luz que no se apaga,
la voz que en el silencio nos escucha.

El lazo que a dos seres bien amarra,
promesa de una unión que no se niega,
la huella de la mano que nos narra.