El juicio
Hoy saludo de nuevo al verdugo.
He pecado !
Él reconoce mis ojos y la mirada cansada que traigo a este juzgado.
Los hombros arqueados y el arrastrar de mi paso,
esa fría y distante marcha de un condenado…
Todos en la sala saben de qué se me acusa,
nadie habla,
pero me miran con decepción …con asco…
Cuántas veces habré cruzado esa puerta ,
Cuántas veces habré estado sentado en este banco de madera…
La consciencia,
ese frívolo juez que marca mi sentencia…
Ella grita:
Culpable !
“Al rostro aquí presente se le acusa de traición”
Traición al pueblo
Traición al alma
Traición a sí mismo.
Ese juicio soy yo.
El que marca sentencia lleva mi rostro
y el acusado mi expresión más cansada.
La gente que me juzga solo soy yo.
Y si todo está en mi mano , ¿por qué sigo volviendo a este juzgado?
Otra vez me abandoné y callé mi voz.
Otra vez , sostuve al resto hasta matarme a mí.
Por eso ,esta culpa es mi cárcel
por eso vuelvo a mi juicio sin fin.
Por eso, ejecuto mi sentencia
una y otra vez.
L