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El museo de las cosas que no pasaron.

El museo de las cosas que no pasaron.

Los pasillos desolados de mi corazón se encuentran en Saturno, donde viven los recuerdos que nunca tuvimos y los besos que jamás pudimos darnos.

El museo huele a una promesa que se rompió antes de nacer.

En la soledad de esos pasillos empecé a coser con los hilos de tu ausencia, imaginando lo que pudo ser si decidía romper mi silencio y declarar mi incesante amor.

Desearía poder desprender tu nombre de mi pecho, pero si lo hiciera, sería como arrancar la costra de la herida que aún no ha sanado.