El silencio
No siempre es tranquilidad.
A veces es un grito ahogado
que nadie escucha,
una señal de ayuda
que nadie ve,
un idioma secreto
que nadie comprende.
Es la sombra que se arrastra
entre palabras no dichas,
el latido acelerado
que se oculta tras la calma,
la lluvia que cae en el corazón
sin que nadie note su peso.
Y, sin embargo,
por alguna razón,
siempre hay alguien
que lo entiende,
que siente el eco de tu voz callada,
que traduce tus silencios
y responde
aunque no digas nada.