EL SOL Y LA LUNA.
El universo era el cause del amor a distancia que se reflejaba entre el sol y la luna, y las estrellas testigos de lo solitaria que estaba la luna sin el sol.
Tan solo la luna deseaba verle una vez al año, suplicaba al universo con un tremendo dolor en el pecho que le concediera tal deseo.
Fueron bastantes las súplicas que el universo se dignó a ceder al favor que le estaba pidiendo la luna.
La luna emocionada por la noticia, se puso una estrecha creciente para que su amado el sol pudiera apreciar su hermosura.
La distancia separaba sus cuerpos, Pero pese a esa dificultad, la luna le amaba y le extrañaba muchísimo.
Llegó el día del reencuentro, y el universo se acercó a la luna para decirle que tan solo tenía tres a cinco minutos de conversación, y que transcurridos esos tres o cinco minutos, ella regresaría al instante.
Al medio día, la luna se fue al lugar del encuentro llamado cielo, y esparaba impaciente a que apareciera el sol.
Pasados unos minutos, una luz se reflejaba en el horizonte, y la luna se dijo a sí misma que ahí encontraré a mi amado.
Corrió como nunca lo había hecho, y llegando al lugar donde se reflejaba la luz, vió a su amado acompañado de otra, le preguntó que quién era ella y simplemente el sol se limitó a mirarla sin decirla nada.
La luna había llegado tarde, ya habían pasado un milenio y el sol de la tierra ya se había enamorado.
La luna se estremeció en llanto, no se creía lo que acababan de ver sus ojos, no se creía que su amado de ella se olvidara por completo, y sin esperar a que llegaran los cinco minutos, ella se marchó de aquel lugar.
Llegó donde se hallaba el universo, intentó explicarle lo que había pasado pero el dolor fue tremendo que se volvió a derrumbar en llanto. El universo la abrazó para tranquilizarla y a susurros la decía al oído que todo iba a estar bien.
Aquel suceso llegó a los oídos de los demás cuerpos celestes, y concertando una reunión le pusieron por nombre eclipse al encuentro del sol y la luna.
EL MALO.
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