El sonido del vacío
Veo cómo cae la noche
y en otra ciudad
hay fiesta y felicidad.
Pero yo,
desde aquí abajo, en la oscuridad,
contemplo la luna blanca.
Esta noche, en mi pecho,
siento que apenas puedo respirar.
Los latidos de mi corazón
son el sonido
del vacío
que en mi vida traté de ocultar.
Nada ni nadie
sabe cómo lidiar con esto,
y por momentos
trato de esconderme
de la misericordia.
Soy una voluntaria
a la que le gusta caer
desde lo más alto,
de la manera más cruel.
Y por eso creo merecer
esta enfermedad terrenal.
Solo espero que mañana
vuelvas conmigo a estar,
Dios.
Yo sé
que nunca me abandonarás.