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“En algún momento tu mirada era todo para mi. Tus risas calmaban mis nervios…

“En algún momento tu mirada era todo para mi.
Tus risas calmaban mis nervios,
Tus besos embriagaban mi alma siendo lo único importante.
Que pena que por circunstancias ya no me mires.

Recuerdo cada momento a tu lado,
no solo los que parecía querer quitarme la ropa,
sino aquellos donde fui vulnerable y te apoye.
En aquellos altos y bajos junto a ti.

Aún recuerdo que las rosas eran tus favoritas,
más si eran las rojas.
Ahora solo son olvidos con candado,
me siento enojada contigo por alguna razón.

Te permití ver mis palabras sinceras,
me costo entender tus espinas cuando decía que te sostendría a pesar del dolor.
Me involucré cuando debía haberme alejado.

Y sigo pensando ya no de forma romántica,
tome mi decisión de alejarme,
eras más inestable y me arrastraste a tu oscuridad.
¿Lo peor? Aunque me haya alejado, esa parte inocente late débil.

¿Por qué?
Se supone que debo olvidarte,
no me hagáis bien y solo nos lastimábamos intentando sanar ambas.
Solo fuiste algo sin nombre, y nos amábamos con los ojos cerrados.

Espero, en algún momento, encontrar el amor y creer que tengo esperanzas de ser amada, como yo entregar mi amor.

No te miró y tú no me miras,
quedó en el pasado cada momento y en el sueño de vernos en el altar.
En las noches de pasión que nunca se concretó, ya no llegaré tarde y tú no harás nada.

Aunque rebobiné,
aunque nunca fuimos algo,
mi conciencia está tranquila al no tenerte cerca y salir de aquel pozo.”

—Antonia O.
“En algún momento tu mirada era todo para mi. 
Tus risas calmaban mis nervios…