En la penumbra de mi existencia, el resplandor se desvaneció; el mundo construido se desmoronó. Donde brillaba luz, ahora solo danza la sombra. En el silencio que siempre me envolvía, un vacío persistente se ha instalado, resistente a cualquier estímulo.
Mi voz, antes callada, se sume en un silencio inalterable. Y en este paisaje desolado, no hay consuelo que encuentre su morada.
-Grettellainez