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En mi laguna mental no hay orillas. El aroma de tu cuerpo se ha vuelto carne en…

En mi laguna mental no hay orillas. El aroma de tu cuerpo se ha vuelto carne en mi memoria, y en el canto de las aves ya no distingo si cantan o lloran. En el reflejo del agua no veo lo que pudimos ser. Veo todo lo que no volverá.
Sumerjo mi cuerpo sin miedo, porque el fondo me conoce. Allí donde el agua me llena los pulmones, tu presencia es más real que el aire.
Y como mi corazón no aprendió a vivir sin tí, no me ahogo me entrego. Porque en esta laguna, morir es la única forma de tocarte