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En un rincón de mala muerte.

En un rincón de mala muerte.
Me golpeó tan fuerte como las botellas vacías del tequila más barato,
Como hace el humo del tabaco al haber fumado,
Cómo los puños sudorientos y callosos de un simple borracho en una cantina desolada;
y aunque me golpeó muy fuerte,
A una parte de mi eso le gustaba...

Le gustaba el ardor que confirma que aún sigo vivo, el eco del vidrio rompiéndose contra el suelo del olvido,
y ese sabor a cobre y a derrota que se queda en la boca.
Porque en la soledad de este rincón de mala muerte, preferí el impacto de su mano a la caricia del silencio, y el estruendo de un grito a la mudez de su ausencia

Me rompió, es cierto, pero en cada grieta encontré un lugar donde el alcohol no quema tanto, y donde el humo, por fin, se siente como un abrazo.