Entrar sin avisar,
esforzarte por obtener,
avanzar sin pausa cuando las consecuencias de tus actos dan fruto;
ese fruto que, tal vez para ti, sabe a podrido.
¿Tan poco vale mi amor?
Nunca basta, nunca vence,
nunca es la chispa que logra encender tu universo,
el primer destello tibio de la mañana.
¿Acaso está mal entregar este torpe amor?
Mostrarlo, sentirlo, sostenerlo entre las manos hasta estrujarlo;
es lo único que me hace sentir plenamente viva,
darme entera, sin medida.
¿Soy acaso la cucaracha que vuelve
mientras más la expulsan,
mientras más la aplastan,
mientras más la insultan?
¿Produce tanto asco
este inútil amor?