Entre el amor y el odio
No sé porqué, ni en qué momento,
que te empecé a ver de esta forma.
Qué contradictorio e incorrecto.
El amor y el odio no se mezclan,
se dividen por una inmensa línea,
quizás eso es lo que todos digan,
pero ¿de verdad existe o es mentira?
En mi caso, esa línea no existía,
jamás lo hizo. Fue mentira.
Sentía un caos mental cuando te veía.
La rabia por tu forma de tratarme,
la emoción de verte mirarme,
el rencor al contigo pelearme,
la sonrisa al sentirte tocarme.
Dios, ¿por qué tengo que mirarte?
¿Por qué tengo que sentir esto?
¿Es que acaso me hechizaste?
¿O por qué te amo y te detesto?
Me aterra este tumulto emocional,
esta atracción tan errada, mal vista,
pero que, a la vez, siento tan visceral,
cuando me das esa estúpida sonrisa.
Y sé que está mal, terriblemente mal,
¿pero puedo acaso evitarlo?
No, por Dios, no puedo en absoluto,
soy solo un adolescente normal,
que ama a quien lo hace odiarlo,
y lo ama en un mismo nivel absurdo.
Y yo, ingenuo como siempre he sido,
me pregunto si es que acaso
a ti te sucede lo mismo conmigo,
pero espero no sea el caso...
Aunque me encantas dolorosamente,
sé que está mal lo que siento,
y que estaría mal si tú igual lo sientes.
Pero no puedo, aunque intento,
al ver esa cara de tonto que tienes.
Maldito, ¿qué maldición me diste?,
que no puedo sacarte de mi mente,
aunque te odie, aunque lo intente,
desde el primer día que me viste.
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