"Entre la lluvia y los cristales"
No sabía que la vida pasaba tan rápido,no sé en qué momento pasé
de jugar con juguetes a enfrentar la vida adulta.
El tiempo vuela tan deprisa
que algunos no se dan cuenta.
En esa casa a mitad de la calle
aprendí lo que era amar y odiar.
Dormir en la cama de mamá,mientras la lluvia era un dulce musical
acompañando nuestros ronquidos
y la decisión de quedarnos un rato más en ese sueño.
Una traffic llena de voces,mochilas, risas,y yo mirando por la ventana,
ansiosa por llegar a la escuela.
Esa etapa fue la mejor de mi vida:
solo niñez,sin preocupaciones ni inseguridades.
Las fiestas en familia,navidades de risas amontonadas,un ruido que me recordaba lo feliz que era en esa escena.
En la casa del Nono festejábamos cumpleaños,creando momentos que hoy viven solo en mi memoria,como prueba de que nada dura para siempre.
Pero eso fue antes.
Ahora, en las fiestas,solo reina el silencio.
La lluvia ya no arrulla,solo recuerda
la constante tormenta en la que vivimos.
En esa casa aprendí a ser feliz
y también a tener miedo.
Aprendí que todo puede resolverse,
pero las cicatrices perduran,
igual que el sonido seco
de un espejo rompiéndose.
Tres cuerpos indefensos,
abrazados,
como si el amor pudiera luchar contra los cristales y contra la mano
que lo quebró.
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