N

“Es raro para alguien que se acostumbró a hablar de amor, aunque antes no hacía…

“Es raro para alguien
que se acostumbró a hablar de amor,
aunque antes no hacía más
que hablar de dolor y dolor.

Es raro
hablar de mí mismo.
Hablar de alguien que no existe,
pero existe al mismo tiempo...

Pues claro,
no es novedad
el hecho de que para mí
no exista un género definido.

Nací mujer,
pero no soy una.
No transicioné
y aun así, hombre prefiero ser.

Mi cuerpo no es andrógino
como me gustaría que fuese,
pero aun así amo cómo me veo.

Es contradictorio.

Aunque diga que me gustaría,
con todo mi corazón, ser un varón,
no puedo evitar sentirme feliz
mirando mi cuerpo femenino
(aunque a veces lo deteste...)

Odio cuando en la calle
me llaman “señorita”.
Aunque no puedo corregirlos,
no tengo tal derecho...

Solo sonrío,
esperando que algún día
alguien me llame como a un niño.

Mi nombre aún desconozco.

No soy Ludmila.
No quiero uno tan común
como Noah, Alex o cualquier otro...

Quiero algo que suene a mí.
Quiero algo que sea
el verdadero yo.”