ESPINAS
Una vez me dijo: “Todas las rosas tienen espinas tu muéstrame las tuyas y yo te demostraré unas manos dispuestas a sangrar por ti”.
Y yo le respondí: “Cada espina tiene su historia, yo se las daría, pero ver sangrar a la rosa que me dió la dicha de florecer no estaría bien, mejor enséñame tus flores marchitas para ayudarte a sanarlas”.